Víctor Ros
Extremeño, llega a Madrid con su madre huyendo del hambre. Raterillo de barrio, suele meterse en problemas hasta que Armando Martínez, sargento de policía, lo convence para trabajar de recadero en el Ministerio de Gobernación.
Sube los escalones hasta convertirse en subinspector de la policía de Madrid.
De ojos verdes y cabello castaño es apasionado pero muy lógico también.